Cuando tenía quince años, me enamoré mucho mucho mucho de un compañero de clase. Ahora prácticamente no lo veo, ya que la vida de cada uno dejó de tener que ver hace ya mucho tiempo. Pero lo que pasó entre nosotros fue algo muy fuerte.
El tema es que hoy hice un acomodo exhaustivo de mi cuarto y empezaron a aparecer fotos, cartas y demás boludeces que me hicieron pensar que nunca más volví a querer a alguien como lo quise a él, y eso que pasaron más de diez años y varios amores. Creo que, o esa fue la única vez que de verdad estuve enamorada, o mi capacidad de querer se fue achicando con el tiempo, y mis ojos adolescentes lo hacían ver todo perfecto.
De él no sé mucho... supe que está de novio, que se recibió, y como no podía ser de otra manera, le va excelente. También supe que quizás se vaya a seguir sus estudios en el exterior.
Pero ahora me encapriché y lo quiero ver. Y ver qué me pasa cuando lo veo. Quiero acordarme con él de todo lo que pasó, y mostrarle cosas que sigo guardando, que seguramente él ni se acuerda que existen.
También quiero que él me vea y se dé cuenta que en realidad yo soy el gran amor de su vida y actúe en consecuencia. Pero bueno, esto último ya es demasiado pedir...
miércoles, 13 de junio de 2007
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